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Con apenas 25 años me trasladé a vivir a Venezuela y después a México dónde descubro un mundo fascinante, lleno de color, energía, de luz pero sobretodo la artesanía, en cada esquina, en cada calle, se puede ver un artesano haciendo una pieza única, y empiezo a darme cuenta de lo bello que es lo único, lo que no tiene molde, lo que es realmente diferente.

Yo soy farmacéutica y de algún modo siempre me atrajo la alquimia, las fórmulas especiales y me empiezo a sentir cautivada por todo esto que me rodea.

Mis joyas se inspiran en las gemas, la piedra es la esencia de mi trabajo. Los zafiros, aguamarinas, labradoritas, cuarzos... se escogen en función de sus formas caprichosas y de su peculiaridad convirtiendo cada pieza en un joya única e irrepetible.

Adoro la artesanía. Sólo las manos crean cosas únicas y mis piezas están hechas para exaltar la belleza de lo irregular, la belleza imperfecta.

El metal se martillea, dobla, cincela para dar forma a las joyas. Me gusta explicarlo diciendo que para mí el latón es el lienzo; el color de las piedras... las acuarelas; y el yunque, el martillo y el fuego... los pinceles.

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